dimecres, 22 d’abril de 2009

- Sobre Relajantes Hookahs

Es curioso que el ser humano haya dado con cosas tan inversemblantes como el arte de fumar. Se explica que el fumar se remonta hasta 5000 años antes de Cristo donde diferentes culturas del mundo usaban dicho arte principalmente para ceremonias religiosas. Después de que América se abriera ante Europa, la práctica de fumar se dispersó rápidamente por el gran continente eurasiático. En regiones como India o la Africa subsahariana se mezcló con las prácticas existentes (principalmente fumar cannabis). Esto marcó, en Europa, el inicio de una nueva actividad social y la introducción de una actividad desconocida hasta ese entonces.

La percepción cultural que rodea al hecho de fumar ha variado a lo largo del tiempo y entre un lugar y otro: sagrado y pecaminoso, sofisticado y vulgar. Es sólo hasta nuestros días y con la industrialización del sector que fumar ha comenzado a verse con un aspecto negativo. No voy a discut
ir la evidencia demostrada sobre lo perjudicial que puede llegar a ser el tabaco, pues el empirismo que rodea el mundo en el que vivimos se ha encargado de que así se haga.

Como curiosidad mientras leía sobre las shishas descubrí que en Turquía también existen los conocidos "coffeeshops" de Amsterdam, donde sirven pipas y el alcohol está prohibido.

Uno de los artes de fumar que más curiosidad florece en mi es la famosa shisha, conocida en su zona de orígen, Mesopotamia, como hookah o narghile. Para los que no conozcáis esto, la shisha es una pipa de agua. Se divide en dos partes reconocibles. Jarrón (shishe) y tubo de succión (marpuch). El jarrón, que contiene en su base agua, dispone de dos agujeros laterales. En la parte superior del jarrón, se adjunta un tubo que sirve para conectar con la pieza que contene las aromas a fumar. Éstas se aíslan del entorno con la ayuda de papel de aluminio y se agujerea para un contacto mínimo con el exterior. Encima del papel de aluminio se coloca el carbón para quemar, sin crear llama, las aromas. Uno de los agujeros laterales sirve para ventilar la zona interna del jarrón y el otro agujero sirve para succionar con la ayuda del tubo de succión.
El empleo de dicho instrumento es bastante simple: cuando succionamos por el tubo, el aire enciende el carbón, éste quema las aromas humedas generando un vapor aromatizado que baja tubo abajo. Se humedece todavía más en el agua del jarrón y posteriormente sale por el tubo de succión.

Los que ya me conocéis ya sabréis el porqué escribo esto, pero los que me leáis y no me conozcáis os habréis imaginado que acostumbro a fumar con dichos objetos. Y esto me lleva a contar el porqué de este prólogo.

Me pregunto siempre que cojo el puff de mi hermana y me tumbo junto a mi shisha a fumar qué es lo que más me gusta. Qué es lo que hace que vuelva a repetir esta acción tantas veces, acompañado o solo, qué más da!
Me parece increïble succionar el humo, sentir el sabor a manzana en mi boca y luego soltar una bocanada de anillos de humo. Oh, si, como disfruto haciendo anillos. No pararía nunca de hacer anillos. Son tan... perfectos... poder agujerearlos con el dedo en cuanto salen. Disfrutar de la densidad del humo, que rápidamente se escapa para arañar el techo. Es algo tan versátil... Me parece bello. Hasta el olor del humo que se desprende no me resulta para nada molesto, a diferencia del HEDOR del tabaco, que me parece insuportable.

Tumbarse a mi sofá preferido, de 3 plazas, a las 5 de la madrugada, encender el carbón y empezar la velada de las primeras horas del alba. Hablando de temas vitales, preocupaciones y dilaciones. Cuestiones éticas y cuestiones metafísicas. Discusiones nihilistas e immanentes. La compañía siempre es insuperable y la situación immejorable.

Supongo que el momento también acompaña. Nunca te fumas una porque te parece que ya toca. Simplemente ella está allá, y espera paciente en un rincón de la habitación a que encuentres el momento en que te sientes bien, en que quieras relajarte aún más y, aunque parezca un tópico, enciendes el reproductor de música, le des a la lista de Reggae y escuchas esta música que tan bien compagina las caladas. Cierras los ojos y te sientes bien, no sabes porque. Sonríes. Puedes mirar todo tu alrededor y lo ves todo distinto. Lees o piensas. Sea lo que sea, te sumerges hasta puntos que sorprenden. Es otra manera de contactar contigo mismo.

divendres, 17 d’abril de 2009

- Sobre Meditaciones Sujetivas

Era lo que llevaba buscando desde hacía semanas. Últimamente no me reconocía a mi mismo; notaba que algo en mi estaba cambiando y en parte yo no lo quería. Me sentía como si estuviera perdiendo una parte de mi, como si medio "yo" se desvaneciera. Temía todo lo que eso podía conllevar pues junto aquello a lo que estaba perdiendo me había sentido fuerte conmigo mismo y con los demás.

Pero en aquél ambiente algo me estaba transformando de nuevo, me sacaba lo más profundo de mi persona a la superfície de la piel. Recuperaba lo que ansiaba, lo que parecía perdido, olvidado. Por un momento volvía a ser yo, el yo original, el yo sin responsablilidades, me libraba de todos mis lazos con lo que me rodeaba, me sentía bien. En cierto modo, me sentía como un niño recién nacido. Parecía una tabula rasa. Como si todo lo vivido hacia el momento no importara, como si no hubiera influenciado nunca en mi. Una especie de purificación, una vuelta a los orígenes.

Entonces caí en la cuenta de que esto era lo que todo el mundo buscaba. Librarse de todo lo demás, sentirse libre de lazos, de deberes, de obligaciones. La gente quería saltar, quería gritar, quería llorar por nada... Era raro en su medida, pero el efecto en masa que se estaba produciendo allí era impresionante. Cómo podía toda aquella gente reunir esas características y encontrarse en un mismo sitio a la vez...
Durante unos segundos abrí los ojos para ser testigo de lo que ahora puedo contar. Imaginé que cadacuál tenía su propia barrera; intraspasable, infranqueable, resistente y lo más importante: invisible e íntima.

Y yo estaba entre esta multitud de locos, sintiéndome libre otra vez, respirando el aire saturado del ambiente y ahogándome de la necesidad de desahogarme, pero viviendo una vez más mi propio yo.







dimarts, 7 d’abril de 2009

- Sobre Estremecedoras Sesiones


Luces, acción... gente que sabía lo que quería, que simplemente se sacaba un peso de encima, que no les importaba nada más que el dejar que la musica fluyera por todo su cuerpo. De hecho, no era ni preocupación, se podría decir que era un momento de pura despreocupación... Chaquetas tiradas por las bancas y mesas vacías; movimientos al sonido de la melodía. Gente que se movía rápido y gente que simplemente se balanceaba lánguidamente. Pero que teníamos toda esa gente en común, que había decidido pasar la noche del lunes moviendose con cierto frenesí (como ya apunté en el post anterior, los que vivían el sí del momento así lo hacían), a la velocidad del tempo y cadacuál a su bola? De hecho, la pregunta es en sí retórica.

Dicen que los momentos más bestiales de brillantez y lucidez cerebral humanos surgen con el efecto de sustancias inhibidoras des de estados de relax a estados de sobreexcitación nerviosa. No voy a discutir eso... cadacual sabrá lo que necesita para realizar un razonamiento, válido o no. Newton necesitó una manzana en su cabeza; los Beatnik usaban LSD y semejantes; Descartes reflexionó junto a una estufa... y yo, yo necesité una completa deshidratación corporal para empezar a ver las cosas con más bien deslucidez y cierto desenfoque.

A medida que pasaba el tiempo, la sed empezaba a mellar en mi cuerpo, me sentía bajo en azúcar, necesitaba un respiro y una mar de sudor resbalaba frente abajo, saturando mis cejas. Pero yo seguía con mi imperiosa necesidad de sacar lo que tenía dentro, lo que aquella música me inspiraba. Sudaba y sudaba mucho, tenía aquella horrorosa sensación con las piernas empapadas y el pantalón pegado. Pero aquello no era suficiente para pararme, yo no pensaba, simplemente bailaba, a toda velocidad y observaba la gente de mi alrededor. Se desprendía todo de mí, sentía que perdía el control de mi mismo y que en cualquier momento podía caerme al suelo, pero por algun extraño motivo seguía ahí, dempié; aguantando y luchando por continuar con esta corriente de éxtasis que rodeaba mi cuerpo; liberándome al ritmo de la música.

Mi alrededor empezaba a ser cada vez más confuso: las figuras de la gente que me rodeaba se desvanecían entre oscuras sombras. Mis parpadeos eran cada vez más rápidos y mis movimientos empezaban a alterarse, cada vez más lentos y, a pesar de mi concentración por continuar vivo, me resultaba todo de lo más patoso. Mi cuerpo me estaba pidiendo un descanso a gritos. Tenía la frente hirviendo y el sudor era cada vez más frío. Necesitaba un sorbo de algo, necesitaba urgentemente algo líquido. Todo iba ganando definición y la volvía a perder, como el vaibén de una hoja.

Entonces una pregunta me produjo el escape perfecto de esa realidad que hasta el momento me había visto inmerso. Todo giraba a mi alrededor y yo había perdido todo el interés posible en continuar dentro de aquella jaula de posesos. Había dado el siguiente paso. Lentamente me recosté sobre mis piernas y recorrí el local en busca de un apoyo. Con esto conseguí todo lo que necesitaba. Por fin podía preguntarme el porqué de todo aquello, el sentido, el motivo por el cuál toda aquella gente se había reunido allí, me pregunté qué era lo que yo también había venido a buscar por primera vez en mi vida en un lugar como aquél.

Todo el mundo tenía su propia barrera, cadacuál ignoraba a los demás. Los que eran como yo no se molestaban por "como esto" o "como aquello". Simplemente lo sentían, lo hacían suyo.

dijous, 2 d’abril de 2009

- Sobre Indomable Locura


No me mintáis. Todos sabemos que la locura recorre nuestros cuerpos, aunque logréis reprimirla, sabéis que está ahí, acechándonos. Es algo que, por mucho que nos esforzemos en ahogar, en esconder, sale siempre a flote. No hay manera de conseguir que muera, que quede dormida dentro de nosotros, no... Es un lobo mal ahuyentado, una herida mal curada. Siempre vuelve cuando bajamos la guardia. Y si no sabéis de qué os estoy hablando al terminar el texto, es que estáis muertos.

Hay quién dirá que soy un monstruo musical; una espécie en extinción; una máquina de recordar canciones, autores y álbumes. Soy un devoto devorador de canciones, con un aprecio que recuerda hasta registros de todo tipo. Variando des del más puro clásico barroco hasta la electrónica más extrema. No diré que no esté orgulloso de esta afición, no, no voy a mentir. Es MI Pasión. No hay día que no pueda reprimir mis más ansiadas ganas de escuchar nuevos temas, experimentar nuevas sensaciones al volver a casa por la calle: andar centrado en esta nueva melodia, despistando a todo lo que pasa a mi alrededor, olvidando que mi vida real me persigue.

Ésto, ésto es lo que busco siempre, lo que quemo con tanta facilidad; esta necesidad real, ficticia, qué más da! esta dicha... locura! Supongo que ya lo decía Nietzche, el famoso vitalista:
"El destino de los hombres está hecho de momentos felices, no de épocas felices."
Necesidad real, porque no hay que encontrar el hilo de lo que nos pasa: el saber porqué. El porqué es una pérdida de tiempo, si te pierdes un segundo, viviràs un segundo menos tu ilusión en el hecho! Necesidad ficticia porque lo que nos transmite no existe. És algo abstracto, no podemos tocarlo, pero podemos aprender a vivir con ello! Necesidad pragmática al fin y al cabo! Es lo que el ser humano ha buscado durante toda su existencia. Felicidad dirán... pues sí, en cierto modo y en todo modo lo es!

Saber encontrar el momento ideal, el segundo concreto dentro del tiempo abstracto (sí, lo sé, suena como una paradoja, pero es así). Y no me arrepiento cuando hablo de olvidar mi entorno para centrarme en el momento de placer, sí, placer! Estremecerme, sentirme, en cierto modo sujetivo... vivo! Llorar, reírme de mi mismo, emocionarme, personificar canciones, darles un valor abstracto (como ya dije, pragmático)...

Una de mis citas favoritas, la dijo J.L.Kerouac, canalizador del movimiento beat (que él mismo aclaró como beatífico):
"My fault, my failure, is not in the passions I have, but in my lack of control of them."
Y es verdad, el error no es la pasión por la música; o por los libros; o por la locura que podemos, a veces, dejar huir libremente en una calle, de noche, sin miedo a lo que nos pueda suceder... El error, si así queréis llamarlo, es la falta de conciencia en el acto en sí. Todavía soy muy joven para comprender como y qué es la vida, pero no es tarde para vivir esta "wave", este "flow" de vitalidad que, en estos momentos, recorre todo mi cuerpo.

Supongo, queridos lectores, que si habéis llegado hasta aquí o tenéis poco tiempo (sarcásticamente hablando) o os aburrís mucho o realmente os enganché con lo que hoy quería gritar por mi ciudad.

Me voy a despedir con otra de mis citas favoritas, también de F.Nietzche:
"Without music, life would be a mistake."






Nota: Hoy J.Frusciante me vuelve loco con esta guitarra en "On Mercury" de los Red Hot Chili Peppers.


Sinceramente Vuestro

- Sobre Sutiles Presentaciones

Quién no ha intentado comunicar lo que siente, lo que piensa, lo que importa un comino a los demás pero que resulta verdaderamente importante para nosotros mismos...
Ahora me viene a la memoria mi compañero Goyo Jiménez, que empezaba aquél famoso monólogo con un "[...] Sí, la mayoría de humoristas empiezan con un 'no os ha pasado nunca que...' [...]" (buenísimo, os lo recomiendo). Pero no tengo dotes para la expresión escrita, y de algun modo u otro tengo que sortear el problema que me plantea este ordenador y la necesidad insaciable de sacar algo de dentro de mi cerebro.
No tengo la más mínima intención de parar este derrame atroz hasta que me sienta satisfecho con mi trabajo pues no soy una persona demasiado exigente consigo misma!

No tengo ni idea de quién va a llegar a leer esto ni como va a llegar aquí y aún tengo menos idea de si va a tener la compasión (o gentileza) de terminar de leer mis quehaceres.

Sinceramente vuestro