dimecres, 1 de desembre del 2010
- Nooooooooooooooo!
dimarts, 23 de novembre del 2010
- The amazingness of a patient
dissabte, 29 de maig del 2010
Oda als fills: estimada Elna
Life does NOT have an instructions list. // La vida NO té un llibret d'instruccions
dimarts, 18 de maig del 2010
- D'entre els més escèptics / From amongst the most sceptical ones
- Nous Començaments / New Beginnings
dissabte, 21 de novembre del 2009
- Eyeux
Light grass green arises and grows near the black borderline that clearly states where does the beautiful coloured space start and where does the sclera end. In between the border and the pupil, as if the rain had transmited the calm and tranquility the storm of their impulses leaves behind, some sweet blue lakes appear out of nothing like little spots on a butterfly's wings. Attractive brown explosions detonate as they win back the old strenght they used to have.
There's nothing just to appreciate, but to love.
dissabte, 24 d’octubre del 2009
- The Stroll
He decided not to do anything all along the morning, so he decided to take a stroll. He felt like giving himself this very pleasant moment in which he wouldn’t have to think about anything concrete, but still think about everything. The day looked particularly cloudy. He took his light and black sweater and left. There was no rush. The morning was long, and he wanted to make it last.
It was simply another autumn day. On the radio, the forecaster said it would be rainy, but he did not take her advice for serious. The sky looked grey, but still could stand like this the entire morning with no rain. And anyways he loved these days, where the sun could not flash him nor melt his skin under his shirt. He had always been a fan of cold, wet and foggy weather.
He took his black skullcap, turned on the music, put on his Palestinian scarf and left home with his keys on his pocket. The minute he opened the front door, a freezing snap of air slapped his face, but luckily he had his scarf on and helped to calm down the shiver that would have gone all across his body. He felt his muscles were getting tighter. Closed the door and set his hands on his pockets and started walking.
He immersed on a parallel world he made up. Eventually he found himself on the proper street. He kept walking straight, along the main avenue. It would take ages for the traffic lights to stop him. He had chosen that street because they were few traffic lights along it. Another thing he didn’t have to worry about. The trees caressed the air as they were dancing at the rhythm of the piano inside his ears. Everything was taking place at the very exact moment he was noticing all around him.
All of a sudden, a lightning stoke the clouds and broke the silent walk. His eyes focused the sky: good news, it was about to happen. He smiled and faced the consequences.
The first rain drops started to fall slowly. He turned down the volume so he could listen to the rain impacting against the ground. He now was aware of the big swing going on. It was like a pleasant dance, everything evolved in a determinate way. He stopped walking.
He was feeling so quiet.
With his expression facing towards the sky, he was able to feel the rain on every single point of his face. He took off his skullcap; he wanted to feel it on his hair too. He was more aware than ever, he perceived every distinct drop wetting his face. It was a gorgeous sensation, like feeling alive on his bones, but for real!
As his watch ticked, he was getting wet and wet.
He was absorbed and did not realise the rain was going under his sweater. He did not really care about that, he was grand, and most important, he was seizing the moment. His heart pumped with power; his bloodstream carried the adrenaline along every single cell. He was getting filled with energy.
He felt stupidly happy and more and more sensitive every second gone.
dilluns, 19 d’octubre del 2009
- The Man In The Station
There was something special going on that Sunday evening. The whole station atmosphere was polluted with some melancholic and invisible fog. He could read some kind of sad feeling in most of everyone’s eyes. These people never tended to look up; they looked down as if there was something to be found in the ground. Everything seemed to become greyer and greyer.
The station looked as beautiful as he remembered from his arrival. But the perspective this time was very different. The walls remained the same, but there was this strange feeling taking place. Like if everyone shared the same sad feeling. The roof was the same roof he found in when he first came in, but it really was not.
He suddenly realised the power that the station itself had. Every Friday the station had the power to reunite families, friends and couples. But its role changed on Sundays, as it just broke any kind of ties until the next Friday reunited them back again. It was quite paradoxical for a non-living being; causing pain and hurting feelings so the next Friday it could heal, with love, the wounds caused; like a phoenix reincarnates from its own ashes.
And he, like everyone else in the station, could not escape to that power.
divendres, 9 d’octubre del 2009
- Sobre Minuciosas Reflexiones
dijous, 8 d’octubre del 2009
- Sobre Primeras Reflexiones
Siempre he sentido una importante atracción a todo aquello relativo a la vida. Todo aquello que nos rodea y que, por alguna casualidad, nadie le da suficiente importancia al asunto. "Eso se lo dejamos a los filósofos", comentan algunos con afán de burla y en un tono superlativo. Pues eso es lo que la gente como yo apreciamos. Algunos escépticos comentan que es una pérdida de tiempo, y en verdad, queridos lectores, así es. Lo más importante de todo en el momento de filosofar es saber si existe un mínimo de "feedback", es decir, una respuesta por parte de receptor (en este caso, vosotros, queridos lectores). Siendo poco coherente con mi discurso voy a probarme a mi mismo lanzándome al vacío delante de un público tan poco tangible como lo es el de la red.
El otro día, hablando, me sorprendieron con la siguiente frase: "No creo en la causalidad". Esta frase realmente me asombró muchísimo. Desde que tomé la asignatura de filosofía en bachillerato que he vivido convencido de que la teoría de la causalidad es la más acertada de todas a la hora de explicar cualquier hecho; así que pregunté "¿Cómo puedes afirmar que la causalidad no existe, si es una evidencia racional el mero hecho de que cada causa produce una coseqüencia?" o dicho del revés, cada conseqüencia tiene su (o sus) causas! La respuesta que recibí impactó en mi. No se trataba de una respuesta con un valor racional intenso, pero despertó en mi una fugaz reacción sentimental. "Creo que todas mis acciones pasan por un filtro (sujeto) donde yo avaluo cual es la mejor opción para cada momento". Aparentemente, mi yo más racional hubiera respondido "Entonces, no estás haciendo nada más que acceptar que tu causa a tu acción es la sola acción de reflexionar, como conseqüencia, tendrás tu reacción. Es pura física Newtoniana! Acción-Reacción". Pero me sumí en silencio. Reflexioné y caí en la cuenta de que no puedo encontrar la causa en según que situaciones fuera de lo físico y tangible.
Me explicaré; como ser humano, me gusta creer que puedo tener un control sobre todo lo que sucede sobre mi, pero sé que mi futuro depende en muy poca parte de lo que yo decida hacer conmigo mismo. Mi futuro depende de muchos factores y uno de ellos puede cambiarlo todo. Seguro que podríamos encontrar una equación donde todos los factores nos influenciaran en un resultado final. Curiosamente hay una ciencia que trata de explicar cosas así (la sociología, pero esto es otro tema).
A partir de ahí, todavía disponemos de la comentada teoría de la causalidad para refutar lo dicho. Lo que no tengo tan claro es que se pueda describir, ya sea a nivel matemático o al nivel que queráis, una variable que sea capaz de responder a lo que nuestro cerebro piense. Tenemos la manía de querer obtener siempre variables y variables empíricas. Ahora existe la psicología. Tienen esta mania de querer dominar todo el subconsciente. Y el subconsciente, amigos, ahí es donde quería yo llegar. ¿Cómo se puede predecir lo que inevitablemente no puedes pensar ni dominar? ¿Cómo podemos llegar a admitir que el subconsciente depende de nosotros mismos? ¿Acaso logramos dominar lo que queremos soñar todo el tiempo? Yo creo que es coincidencia soñar lo que queremos la misma noche que nos lo proponemos. Y ahí, ahí es donde vi yo una imposibilidad de validación de la teoría de la causalidad.
Aristóteles me diría "Todas las acciones humanas tienen una o más de las siete siguientes causas: suerte, natura, compulsión, hábito, razón, pasión y deseo." ¿Será la ciencia capaz de desvelar nunca en qué neurona se produce la primera idea? ¿Será capaz de encontrar de dónde salen todas estas ideas? ¿De dónde nacen los sueños, las invenciones, la imaginación al fin y al cabo? ¿Es que hay dentro de nuestro cerebro un "órgano" que se encarga de ello?
Y de todo esto deriva la pregunta: "¿Existen las casualidades?"
Yo no tengo ni idea de nada, al fin y al cabo, soy filósofo.
dimecres, 30 de setembre del 2009
- Sobre Estupideces Estúpidamente Estúpidas
En realidad, sus horas de nocturnidad no eran otra cosa que el resultado de todo un cumulo de distorsiones que volaban sin cesar por su mente y que no parecían dejarlo en paz. Ya quisiera poder seguir durmiendo serenamente como en cualquier otro periodo de su propia vida.
dijous, 27 d’agost del 2009
- Sobre Acreditaciones Impropias II
Me lanzé a la carrera dentro de la nueva casa y delante de mi asombro, justo al cruzar la puerta, me encontré con una mesa bien preparada, trece sillas y muchísimos niños de entre 5 y 13 años correteando en dirección a sus respectivos asientos. Levanté la mirada por encima de la mesa y ví al padre de la família organizando el caos que había en lo que en inglés llaman hall". Al fondo, junto a los fogones, la madre de la casa terminaba el festín de bienvenida. Sin entender muy bien como me dirigí a las escaleras que se encontraban al final del "hall". Saludé con la mirada a la mujer, que con una sonrisa me correspondió y continué mi camino.
Subí las escaleras de madera de tres en tres, ayudandome de la barandilla. Una gota enorme de sudor resbaló por mi patilla. Alcanzé la habitación de matrimonio que nos habían habilitado y vi que en la esquina estaban todas mis cosas, y encima de todo estaba mi cartera. La abrí y encontré el deseado documento. Comprobé con una mirada fugaz que evidentemente me pertenecía y me apresuré a salir. Procuré saltar toda la escalera de un solo bote, pero me caí al suelo.
Allí, tirado, sintiendome observado por veintidós ojos intenté agarrarme a la barandilla para ayudarme a levantarme. Alargué y alargué el brazo, pero sin suerte. No había manera de alcanzar la maldita barandilla. Me esforzaba y miraba con impotencia como la barandilla se alejaba de mi. Todo empezó a hacerse más y más grande. Hasta que hubo un momento que no pude entender si todo se hacía grande o yo empetitecía. Todo resultaba tan molesto...
Y sudaba y sudaba... y todavía sudaba más. Perdía el mundo de vista y la maldita barandilla todavía estaba más lejos. Todo se desvanecía y me lloraban los ojos. Me sumía en una oscuridad sinfín.
Nunca pude alcanzar lo que me sujetaba a mi verdadera identidad.
- Sobre Temblorosos Días
Internamente se producía una situación paradójica. Su mente mantenía una férrea defensa en acoger la situación con frialdad, pero por el otro lado sus sentimientos no podían ceder a lo que antaño había sentido. Corría otra vez por sus venas con un ritmo implacable el recuerdo de todo lo vivido, los sueños que había tenido y las sensaciones que tan agradablemente volvían a su memoria. Quería romper con todo y lanzarse a un destino que no lo habría llevado a ninguna parte, pero que irrefrenablemente tenía ganas de volver a probar. Se sentía rechazado y ahuyentado como un oso junto a un nido de abejas molestas.
Había sido un día pasable. Otro día perro, pero en su consciencia no sentía culpa alguna, a diferencia de unos días atrás. Incluso el día había ido mejorando a medida que había avanzado. Había tenido tiempo para si mismo, para vagabundear por su piso e incluso hacer un poco de deporte antes de su comida.
Cerró los ojos y se durmió con un sabor agridulce en sus labios. El aire entraba, como cada noche, por su ventana y mecía las sábanas.
divendres, 26 de juny del 2009
- Sobre el Present Desaparegut
Sembla que no comparteix res amb tu, pero un cop al mes apareix i es posa al dia, t'escolta i t'aprecia, t'estima i t'ajuda. T'explica tot el que el corrou per dins, tots els seus dubtes, les seves anècdotes i experiències. Veus com creix i com evoluciona, admires com ha crescut aquell costat madur a les teves esquenes i ara et demana ajut. T'enriqueix escoltar-lo perquè porta una vida més accidentada que la teva, però això el fa viure i sentir ple i orgullós. Admires el coratge que té i refuses l'impuls primari que saps que el perd.
Ell també necessita sentir què dius, què saps i què sents, aprèn de tu i també creix. Té els seus dubtes i necessita aconteixements i experiències dels quals tu pots parlar amb coneixement de causa. Comparteix opinions i refusa creençes. Marca sempre el punt que creu amb delicadesa, però amb consciència a l'hora de parlar temes determinats. Sap que toca dir que no i quan toca dir que sí. No dubta en plantejar-te un mur imaginari de metàfores perquè obris els ulls de la realitat en la que et semblava viure.
Té secrets que no explicarà mai, sorpreses agradables i ensurts desafortunats, però saps que sempre arribarà quan més el necessites i el seu suport sempre és imprescindible.
Pots donar les gràcies perquè ell arriba.